Estaba nublado, justo como me gusta, e iba caminando por la calle sonriendo mientras se reproducía una de mis canciones preferidas.
Todo era maravilloso hasta que me encontré con la vida.
— Hola ,Pat, ¿qué hay?. Me dijo la vida, mirándome fijamente a los ojos
—Deberías de saberlo, tú me diriges— Respondí, muy cortante, puesto que no me agrada mucho.
Y ella dijo:
—Oh, es cierto, ¿cómo fui a olvidarlo?
Por favor, ¿a quién trataba de engañar?, se estaba burlando de mí. Mi sonrisa se borró inmediatamente, y entonces le dije:
—Mira, si sólo vas a estar molestando, mejor deja que siga mi camino, por favor.
Y ella a mí:
—¿Qué?, te molesta mi presencia, o te molesta lo que hago de ti—no preguntó, sino afirmó.
—Cállate, déjame en paz—respondí.
La vida, sonriendo despectivamente, en tono de burla dijo:
—¿Por qué?, sólo me divierto un poco, como cuando puse en tu camino a...
—¡Que te calles he dicho!—Grité, tenía muy claro de quien estaba hablando—Estoy harto de la manera en que juegas conmigo.
La vida bajó la mirada y negando con la cabeza dijo:
—Vamos, te olvidaste de ella, cambiaron de camino, ¿por qué te molestas tanto?.
Sin dudarlo respondí:
—Ese camino fue muy difícil, sentía que no lo iba a lograr.
La vida comenzó a reír a carcajadas, yo aparentaba indiferencia. Pareciera que le hubiese contado un muy buen chiste a la vida. Se burlaba de mi ya pasado dolor.
—Vamos, eso estuvo buenísimo, pero se puso mejor cuando empezaste a hacer esas estupideces—dijo entre risas, rió un poco más y después prosiguió—Pero empezó a mejorar en el momento en que te topaste con esa pared, ¿cómo se llamaba?
—Cállate—Mi cara estaba tan tensa a causa de la furia, que sentía como la vena de mi frente se hinchaba
y ella respondió:
—Vamos, sólo brome...
—¡Qué te calles!_ interrumpí a la vida
—Tranquilízate, lo hecho, hecho está, o ¿qué quieres que haga?—respondiome la vida con tal calma, que ofendía.
—¡No quiero nada que provenga de tu repugnante ser!, ¡no quiero volver a saber nada de ti, DESAPARECE!, deja de atormentarme con tus ridículos juegos. Tan solo déjame ser feliz.
La vida, sorprendida, me tomó de un hombro y dijo:
—No te enojes, no es para tanto.
Di un paso hacia atrás, soltándome de la mano de la vida mientras le gritaba:
—¡Aléjate de mí!, no quiero saber nada de ti, ¿me escuchas?, hace mucho tiempo que deje de creer en ti. ¡Ya no te tengo Fe!
Así que simplemente la rodeé, siguiendo con mi camino, pensando: "carajo, se termino mi canción".
Pat(: Tienes talento, mucho. Te quiero
ResponderEliminarEsta muy bueno pat. no mames... sigues mejorando. :)
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