martes, 2 de abril de 2013

Apatía

Me dejé consumir. Estoy frío. Muerto.
No, no como un cadáver, sino como un caparazón vacío.
Soy un cuerpo inerte, insensible, inexpresivo. Muerto.
Carezco de sentimiento alguno ante dicha circunstancia. No estoy triste. No estoy feliz. Tan sólo... Tan sólo estoy.
No tengo miedo, no tengo confianza... Ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que tuve un sueño.
Me dejé ir, me dejé secar como si fuese ajeno de mí mismo, con la indiferencia de un desconocido. 
No estoy aquí, sin embargo estoy escribiendo. 
En algún momento que no recuerdo me harté y me fui. Al mismo tiempo no hice nada y me quedé. Al final me vi a los ojos y me dejé morir.