
_Su nombre será David_ Contestó aquella mujer, llamada Nova, a la enfermera cuando tubo a su recién nacido entre brazos.
_¿Qué?, pensé que lo llamarías Pablo, como tu difunto padre_ Dijo el papá de David.
_Sí, eso tenía pensado hacer, pero mira que ojos tiene, nuestro pequeño es especial, y será muy querido por todos, justo lo que significa su nombre, David.
_Valla, así que es eso. Entonces me gusta David como nombre de nuestro hijo. Oye, amor, me dejar abrazarlo un momento_ El padre extendió sus manos hasta el pequeño David.
_Claro, toma, sólo ten mucho cuidado.
La mujer dejo al pequeño bebé en manos de su padre, quien miraba fijamente a los ojitos de la criatura.
El padre se llevó una grata sorpresa al ver los ojos del recién nacido, que se encontraban completamente abiertos. La cornea de sus ojos estaban delineadas de una gruesa linea negra, mientras que el iris era una secuencia de aros morados, que terminaban en la pequeña pupila.
El asombro dejo al hombre paralizado varios minutos, en verdad que el pequeño David era especial, y cargaba consigo unos ojos muy bonitos.
La enfermera, que recién había terminado de llenar unos formularios, se acerco al padre, ya que estaba un poco preocupada.
_¿Todo está bien señor?_ Los ojos de la enfermera se abrieron como platos, mientras dejaba caer todos los papeles que cargaba. Estaba completamente atónita de tan hermosos ojos.
6 AÑOS DESPUÉS...
El pequeño David, a lo largo de los años, descubrió que sus ojos eran especiales, y no solo por el físico. Descubrió que cuando ve fijamente a los ojos a alguien, este es incapaz de mentirle, por eso el pequeño niño no cree en la navidad desde hace 3 años. También descubrió que puede ver más que las personas convencionales, David puede ver el alma, y su color. También puede ver las intenciones de la gente que lo rodea, metiéndolo siempre en conflictos con los niños de su aula, ya que siempre él sabe quien hace las travesuras a la maestra.
Cualquiera diría que tiene unos magníficos poderes, pero él los odiaba. David siempre ha sido excluido de los demás niños por culpa de sus ojos.
Sus padres se separaron cuando David tenía 4 años, por que el padre le era infiel a su madre, pero ella nunca sospecho, hasta que el pequeño David vio en su padre la lujuria y la mentira. La madre, Nova, cayó en una horrible depresión, después de ese acontecimiento, cayendo en el alcoholismo.
Un día cuando David, hace un poco más de un año, aproximadamente, cuando el pequeño fue a decirle a su madre que estaba listo para ir a la escuela, notó que su madre se encontraba en una esquina, muy quieta. Cuando David se acercó a verla, sintió que se derrumbaba su mundo al ver que las venas de Nova, su madre, estaban profundamente cortadas y el cuchilla aún permanecía en su mano derecha.
Regresando a la actualidad, David ahora vive con su abuela, una mujer muy agradable, pero con dificultad a la hora de caminar. La señora es muy anciana.
La abuela de David no podía acompañarlo a la escuela, debido a la edad, así que el pequeño niño tenía que ir solo.
Un día, llegó una familia al pueblo. Esta familia constaba de tres integrantes, Los padres, y una pequeña niña, de la edad de David.
Al día siguiente, la pequeña niña fue inscrita en el mismo colegio que el de David.
En el recreo, la niña notó como todos sus nuevos compañeros jugaban y se llevaban de maravilla, a excepción de uno en particular.
En la esquina de la jardinera, se encontraba David sentado viendo hacia el suelo. A la pequeña niña le llamó la atención que este niño estuviera solo, así que decidió que él sería su primer amigo en su escuela nueva.
_Hola_ dijo la pequeña niña llena de energía y con una gran sonrisa en el rostro.
_Hola..._ Contestó David sin dejar de ver el suelo.
_Yo me llamo Adelina, y tú, ¿Cómo te llamas?_ Adelina se inclino hacia donde se encontraba David.
_David..._ Contestó sin levantar la mirada, o siquiera moverse.
_¡Oye!_ Dijo mientras de un pequeño salto se puso delante de David, colocó sus puños en su cadera y fruncía el seño_ Cuando alguien te habla, es de mala educación no verlo a los ojos, ¿sabes?
David levantó la cabeza y miró fijamente a Adelina mientras decía_ Lo siento.
Adelina, al ver los ojos David, da un pequeño brinco de susto hacia atras e inmediatamente retomó su posición.
_Mis ojos te asustaron, perdón_ dijo David mientras bajaba la cabeza de nuevo.
_No, ¿cómo crees?, lo que pasa es que..._ Adelina miro al piso y vio una pequeña piedra_ es que tropecé, mira con esa piedra de aquí.
_Mientes.
_¿Qué?, claro que no, ¡yo no digo mentiras!_ entonces se cruzó de brazos y los pegó a su pecho, en signo de berrinche.
_Deja de mentir, puedo ver cuando mientes.
_¡Woow!, ¿en serio puedes ver cuando la gente miente?
_Sí, también puedo ver que clase de persona eres, por el color de tu alma.
_¡Valla!, eres increíble.
David no vio ningún signo de mentira en lo que decía Adelina. Levantó la mirada y la vio fijamente a los ojos.
_¿En serio crees que mis ojos son increíbles?_ La cara del pequeño David fue iluminada por una gran sonrisa.
_Sí, según mi mamá, tú eres la salvación del mundo.
_¿Tu mamá me conoce?
_No, pero siempre dice que el mundo necesita a alguien que calle a los mentirosos del gobierno, aunque no sé muy bien como eso arregle el mundo, pero si mi mamá lo dice, tiene que ser verdad.
_Entonces, ¿mis poderes son buenos?, ¿cómo Superman?
_La verdad no sé, pero algo que puede salvar al mundo no puede ser malo.
_Sí tienes razón, Adelina.
Entonces los dos niños sin darse cuenta comenzaron a ser muy buenos amigos, y todos los días en el recreo ellos dos jugaban en su habitual esquina, ya que los demás niños los rechazaban. Pero a David y Adelina, no les importaba.
_Por cierto, David, ¿de que color es mi alma?
_mmm..._ David se quedó viendo fijamente a Adelina mientras entrecerraba los ojos, en signo de que estaba concentrándose_ ¡Verde!
_¿y eso que significa?
_pues, la verdad no sé, pero por como eres, seguro es que eres una niña que llena de esperanza a la demás gente.
_Hay, David, que lindo eres_ contestó Adelina en un patético intento de coqueteo de niño de 6 años.
_Oye, Adelina, ¿qué ves en mis ojos?, ¿qué te dice mi mirada?, eso es algo que siempre me he preguntado.
_a ver, déjame ver_ entonces Adelina tomó la misma posición que David de hace unos momentos_ Nada, para tener unos ojos tan extraños, pero tu mirada no me dice nada.
_¿Ese será otra habilidad?
_Tal vez.
Y no volvieron a hablar de esas cosas. Eran pequeños e inocentes, no conocían la magnitud de la habilidad de David.
Tan solo eran niños. y como niños, solo siguieron con sus vidas.
