domingo, 3 de noviembre de 2019

Profundidades

Mientras el silencio de la noche cobija mis pensamientos y el viento fresco de otoño me eriza la piel de la espalda, una serie de sentimientos resurgen desde las profundidades del abismo. 

Sentimientos con los que lucho todos los días para mantener encadenados, atrapados donde no puedan lastimar a nadie. Donde no puedan lastimarme. 

Una amalgama grotesca de malestares, vergüenzas, miedos e inseguridades que intentan corromper mi cabeza y tomar control sobre mí, comienza a tomar forma. 

Así como una entidad independiente que intenta contaminar mis pensamientos y hacerme creer que son míos. Como una versión negativa de mí mismo, pero que no reconozco. 

Y con el suave cantar de las hojas con el paso del viento, el núcleo de esta criatura, la parte más terrible de este monstruo, llega a la superficie de mi corazón.

Bañada en los finos rayos de luz artificial que se filtran por mi ventana, puedo ver el ojo cristalino en el núcleo de la criatura.

Llora. 

El núcleo de esa criatura muestra mis sentimientos más oscuros y terribles que he tenido. Me aterran. Los odio. Estoy obligado a vivir con ellos. 

Mis ojos estan secos, mis dientes están apretados. Dolor. Esa cosa viene todos los días sólo para recordarme que existe. Desprecio.

Esa criatura viene a recordarme que hace tiempo que debí haberme ido. Viene a decirme que soy un cobarde, que queremos lo mismo aunque no sea capaz de aceptarlo. 

Tiene muchos años que perdí la voluntad de vivir. Pero tomé ese sentimiento y lo enterré donde no pudiera dañar a nadie. Donde no pudiere hacerme daño. 

Y es por eso que todos los días, cuando estoy listo para partir al reino de los sueños, resurge y me envenena.

Odio vivir con esto todos los días y quiero que todo se termine. 

lunes, 12 de agosto de 2019

Mereces Todo

Aún recuerdo el día en que te conocí. Aquel día mi vida cambió totalmente y no lo noté. Fue un lunes por la mañana, hacía muchísimo calor como es costumbre en esta ciudad y era mi primer día de trabajo.
Era una sensación extraña, una mezcla de miedo y emoción. Estaba por emprender una aventura sumamente emocionante, aunque terriblemente turbulenta.

Ese día estabas en el escritorio más pequeño, trabajando con un monitor miniatura, donde apenas se podía ver lo que se hacía. Te veías enorme al lado de todas esas cosas miniatura que te habían asignado, tu cabello estaba alborotado como siempre y en aquel entonces no usabas barba.

Recuerdo que cuando entré a la oficina cautivaste totalmente mi atención. ¿Quién es ese muchacho tan guapo? Pensé.

De verdad, no tienes ni idea de lo nervioso y contento que me hizo cuando me asignaron en el equipo donde tú estabas, y que además iba a pasar mi primer día contigo para que pudieras ponerme al tanto de las cosas.

Te confieso que ese día puse muy poca atención a lo que me decías porque estaba perdido en tus ojitos color miel que no se despegaban de la pantalla miniatura. Tu voz suave y grave me abrazaba al ritmo lento que tienes al hablar. Me tenías totalmente idiotizado.

¿En algún momento te diste cuenta? Supongo que no...


Ya pasaron más de 4 años de ese día...


Hoy eres una de las personas más importantes de mi vida. He aprendido mucho de ti y estoy infinitamente agradecido contigo por todo lo que has hecho por mí sin esperar nada a cambio.
Me demostraste que el amor existe y que vale la pena tirarlo todo por la borda para defenderlo.

Me has enseñado con el ejemplo a tener paciencia, incluso a tener paciencia de mí mismo.

El crecimiento profesional que he tenido ha sido en su mayor parte gracias a ti. Sin ti no sé que sería de mí... Estaría de vuelta en los andenes humillándome por unos dólares.

Hay una cosa que aún no ha cambiado. Todos los días siento como si mi corazón fuese a salirse de mi pecho de la emoción cuando te veo llegar.

Eres el ser humano más maravilloso que he conocido hasta ahora y te mereces cada gota de felicidad que el universo te brinda. Mereces a la maravillosa mujer con la que te casaste. Mereces a la familia tan hermosa que tienes.

Te mereces todo.

Lo que no te mereces es que mi actitud arruine tu paz. No mereces estar preocupado por mí. No te mereces temer que un día simplemente ya no esté. No te mereces tener a este hipócrita como tu mejor amigo... Mereces más. Mucho más. Sin embargo, ahí estás, a mi lado pendiente de que siga vivo.

Lamento mucho el enojo que te he causado. Lamento haberte fallado tanto. Lamento no respetar los límites. De verdad lo siento muchísimo.

No me merezco haberte conocido.


miércoles, 3 de julio de 2019

No valgo nada.

Hoy no valgo nada.
Mi existencia no vale nada.
Tengo más de lo que merezco, sin embargo no estoy satisfecho.
Tengo la garganta hecha un nudo pero las lágrimas no brotan de mis ojos. No soy digno de ellas.
Ellas tampoco desean estar conmigo.
Deseo la muerte pero le temo.
¿Qué hago?
Quiero sentir dolor pero le temo.
¿Te hiciste daño?
Lo intenté.
¿Te sentiste mejor?
Me sentí peor.
¿Por qué lo hiciste?
Quería sentir algo.
¿Qué quieres sentir?
Aprecio.
¿Amor?
No, aprecio.
Quiero sentir que valgo. Quiero dejar de ser un pedazo de basura.
No sé qué soy.
Espero no despertar mañana