martes, 2 de abril de 2013

Apatía

Me dejé consumir. Estoy frío. Muerto.
No, no como un cadáver, sino como un caparazón vacío.
Soy un cuerpo inerte, insensible, inexpresivo. Muerto.
Carezco de sentimiento alguno ante dicha circunstancia. No estoy triste. No estoy feliz. Tan sólo... Tan sólo estoy.
No tengo miedo, no tengo confianza... Ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que tuve un sueño.
Me dejé ir, me dejé secar como si fuese ajeno de mí mismo, con la indiferencia de un desconocido. 
No estoy aquí, sin embargo estoy escribiendo. 
En algún momento que no recuerdo me harté y me fui. Al mismo tiempo no hice nada y me quedé. Al final me vi a los ojos y me dejé morir.

sábado, 5 de enero de 2013

¿Por qué?

Una ola de preguntas me atacó de repente esta noche, ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Amas? ¿Te amas?, para ser sincero con ustedes, no pude contestar esa última pregunta. ¿Cómo podría ser capaz de amar a alguien completamente, como he jurado hacer, si ni siquiera puedo amarme a mí mismo? Esa pregunta era más difícil aún. Pero más difícil era el por qué, ¿Por qué diablos no me amo? Soy sincero, soy educado, escribo genialidades, soy comiquísimo, soy... soy egoísta... soy una mentira, un reflejo de lo que quiero ser en una enfermiza mezcla de lo que en verdad soy. Lucho contra mí mismo para ser algo que no soy... Algo que no puedo ser. ¿Por qué me duele tanto ser yo? ¡Guau! ¿En verdad me pregunté eso? Nah... no puede ser. Debo de estar delirando del cansancio. Esa... Esa filosofía de media noche que se olvida al amanecer... Sí... Claro... Entonces... ¿Por qué aceleró mi corazón con tal cuestión? ¿Será verdad? ¿Me duele ser yo? Pero... ¿Por qué me duele ser yo? ¿Por qué? ¿Por qué no puedo ser feliz siendo lo que soy? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? zzzz...