Gritos que no suenan, silencio que retumba, Soledad en compañía y acompañantes que están solos.
martes, 19 de julio de 2022
Soledad, mi amiga.
domingo, 2 de enero de 2022
Año Nuevo
Últimamente, un pensamiento no para de orbitar mi cabeza: Este año será mi cumpleaños número 30.
Por alguna razón ese número me atormenta. Estoy consciente de que es ilógico y no hay razón para sentirse así, eso lo vuelve más amenazante.
Estoy a meses de celebrar mi trigésimo aniversario en este mundo y sigo siendo el mismo pelmazo que cuando empecé este blog hace 15 años.
Me sigo sintiendo igual, me sigo odiando igual, sigo cargando con la misma basura que cuando era un adolescente.
¿Por qué no aprendo?
No me malinterpretes querida lectora o lector, no es que no quiera, o no lo intente. Porque sí quiero y sí lo he intentado, pero es en noches solitarias y oscuras como ésta donde todo regresa.
Creí que al crecer sería más sabio. Pensé que podría lidiar con mis cosas y sabría cómo luchar contra mis demonios. Pero no, sigo siendo terriblemente inestable.
Sigo perdidamente enamorado de la persona equivocada. Sigo entregando mi confianza a personas que no me merecen y sigo traicionando a aquellos que no lo merecen.
Sigo sintiéndome solo.
Quiero salir y gritarle al mundo cómo me siento, quisiera poder decirle a él cómo me siento. Me asusta lo bien que me conoce, estoy seguro que sabe lo que siento.
Tengo miedo. Ya no puedo más. Ya no quiero más.
Quisiera que todo esto se detuviera. Bajarme del tren por unos diez minutos para recuperar el aliento, recuperar las fuerzas.
Quisiera tener la energia para gritar. Quisiera ser esa fuerza de la naturaleza que arraza con todo y obtiene lo que quiere.
Quiero un abrazo. Quiero un abrazo de él y llorar en su pecho hasta no poder más. Quisiera que él no tema por mi vida.
Este año cumplo 30, pero no estoy listo para eso.