lunes, 7 de diciembre de 2009

Fantástico



Enrique se encontraba en casa de sus abuelos, en una reunión familiar, era la clásica reunión familiar del domingo, pero esta era diferente, era especialmente aburrida.
Era tal la aburrición de Enrique, que le costaba mantener los ojos abiertos, así que su mente empezó a divagar.
La mente de Enrique lo transportó a un mundo fantástico, lleno de colores vivos y espirales, que le daban un tono bizarro ,pero a la vez, interesante.
En este mundo Enrique era raramente feliz. La atmósfera era tan liviana, que él mismo se sentía más ligero.
El césped se veía tan cómodo, que Enrique no pudo resistir el deseo de tirarse al pasto. Se acostó y un suspiro de relajación escapó de su cuerpo, pero un extraño ruido resonaba en algún lugar lejano, ajeno a este. Enrique ignoró aquel sonido, estaba tan relajado que no le importaba lo suficiente.
Todo en este mundo era tan maravilloso, tan irreal, tan increíble , y más que nada, tan tranquilo, que su cuerpo empezaba a fundirse en el césped.
Aquel extraño ruido empezó a intensificarse, y a Enrique le comenzó a fastidiar. Intentó ignorarlo de nuevo, pero este se hacía cada vez mas insoportable.
De repente, una estruendosa risa, proveniente de su tía Martha, hizo que Enrique regresara al mundo real. Repentinamente Enrique recordó que se encontraba en esa aburrida reunión familiar, de la cual, había huido mentalmente.
El pobre individuo quería regresar a su mundo fantástico, pero el excesivo ruido se lo impedía.

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