sábado, 20 de febrero de 2010

Farsa

De repente frenó un taxi frente a casa de Juan, del cual bajaron Pedro, quien había sido invitado por Juan a su casa, y Paloma, a la cual no se le había invitado a la pequeña reunión.
Después de un rato de charla en casa de Juan, Paloma tuvo que ir un momento al baño. Juan, entonces aprovechó la situación para hablar con Pedro.
—Hey, Pedro, ¿por qué trajiste a Paloma?— dijo Juan muy bajo, como si temiera que ella lo escuchase.
Pedro soltó una pequeña risa de nerviosismo.
—Es que, desde hace como un mes, somos novios. Perdón por no decirte, pero ya hacía mucho tiempo que no te veía, y prefería decírtelo en la cara.— Musitó Pedro, simulando el tono de voz de Juan.
—¡Oh!, eso es muy bueno, me siento muy feliz por ti, hombre.— contestó Juan esbozando una gran sonrisa, pero entonces, frunció el ceño y dijo— Sólo no me cuadra un asunto, ¿no me dijiste hace dos meses que te gustaba María?, la del quinto semestre.
Pedro agachó la cabeza, y su mirada se tornó triste. Hubo un corto silencio, mientras Pedro formulaba su respuesta. Juan simplemente esperaba por ella.
—Sí, y aún me gusta muchísimo.— añadió Pedro.
—¿Qué?—Juan tenía cara de no comprender nada, tardo un momento en reorganizar sus ideas, y añadió—Entonces, ¿Por qué?, ¿por qué estás con Paloma?.
—Pues mira... — Pedro suspiró, inhalo aire y repuso— La soledad no dejaba de atormentarme, y tú sabes, que siempre había estado solo. Cuando se presentó la oportunidad de Paloma, ni siquiera lo pensé, y lo demás fue sucediendo espontáneamente.
—O sea, que sólo estás con ella por un simple capricho— contestó Juan.
Pedro, ladeaba la cabeza, no sabía que contestar. Hasta que por fin encontró las palabras.
—No—dijo Pedro—Ya no quería estar solo, estaba desesperado, incluso empecé a hacerme daño, ¿recuerdas?. Ahora, tal vez no esté con la persona que yo quiero, pero ya no estoy solo, por fin hay alguien que se preocupa por mí.
Juan no supo que contestar, él sabía que estaba mal lo que hacía, pero no podía enojarse. Paloma era la única manera de que Pedro dejara de hacerse daño.
Pasaron menos de 5 minutos y Paloma regresaba del baño, el ambiente de la estancia era muy pesado. Cuando Paloma se sentó entre los dos amigos, preguntó "ha pasado algo interesante", pero ninguno de los dos respondió.
Pasada la hora, Paloma pide a Juan que la lleve a su casa. Así pues, salieron de casa de Juan, y en el pórtico de esta se dieron un gran beso. Mientras se besaban, Paloma daba la espalda a la entrada, pero Juan y Pedro se veían fijamente a los ojos, sabiendo que todo era una gran farsa.

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