
Un misterioso sonido sucumbió repentinamente en la habitación.
—¡¿Qué fue eso?!— Gritó Marco desesperado mientras miraba de un lado a otro. Notó que estaba solo.
En ese instante descubrió que se encontraba en una gran habitación obscura con forma rectangular, sin ventanas, sólo una puerta metálica hasta el otro extremo, de la cual, se filtraba un pequeño halo de luz que iluminaba la habitación, lo suficiente para poder ver.
Los ojos de Marco miraban de lado a lado, el miedo lo corroía, desconocía lo que sucedía, y esto le frustraba.
A pesar del tremendo deseo que tenia de salir corriendo de aquella habitación, no podía hacerlo por la frustración creada por la duda que inundaba su mente.
Pocos segundos pasaron, y el pequeño halo de luz se vio cubierto por una espesa niebla, de un color negro y un matiz púrpura, que, en unos instantes, cubrió toda la habitación, privando de la vista a Marco, imposibilitando el distinguir si tenía los ojos abiertos o cerrados.
El miedo de Marco aumentaba, su cuerpo comenzaba a temblar, hasta que retumbó el estruendoso ruido de la puerta metálica cerrándose, aumentando el miedo de Marco hasta paralizarlo por completo. Ya no estaba solo.
—¡¿Quién está ahí?!— Dijo Marco apenas audible.
Nadie contestó. Aún sin verse nada, se comenzaron a escuchar pasos que se acercaban lentamente a él.
Marco comenzó a retroceder hasta alcanzar la pared. Comenzó a respirar agitadamente, haciendo sonidos extraños con la nariz.
—¿De qué te asustas?— Dijo alguien desde las tinieblas. Los ojos de Marco se abrieron como platos y comenzó a sudar frío.
—¡¿Quién eres tú?! ¡¿Qué es este sitio?! ¡Contesta! — Gritó Marco lleno de desesperación y miedo. Intentaba enfocar al vacío, pero no tenía ningún resultado.
De entre la espesa niebla se comenzó a distinguir la figura de un hombre aproximándose. La niebla se disipó lo suficiente para poder distinguir a este sujeto.
—¿Qué quién soy? ¿Acaso no me reconoces?— Dijo este individuo, con los ojos completamente en blanco y tan siniestra sonrisa.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué te pareces tanto a mí?!— Contestó Marco mientras su mente bloqueaba cualquier tipo de pensamiento razonable.
—Eso es muy sencillo, querido Marco— EL sujeto se acercó a Marco lentamente, se aproximó al oído de éste y concluyó— Yo soy tú.
Marco reaccionó de manera impulsiva empujando al individuo, para así, alejarlo de él. El individuo era tan pesado como el plomo, así que no se movió ni un centímetro.
—¡Tú no puedes ser yo! ¡¿Por qué estás aquí?! ¿¡Por qué estoy aquí?!— Marco intentaba frenéticamente alejar al individuo de su cuerpo, pero no podía. Por más fuerza que tuviera en los brazos, no se movía, nada. Y su espalda estaba completamente en la pared.
Aquel ser de ojos blancos idéntico a Marco perdió la siniestra sonrisa de su rostro y se alejó de Marco. Quedando separados por unos escasos metros. Y dijo:
— Yo soy todo eso que no dejas salir, todo eso que reprimes en el fondo de tu corazón. Soy todo el dolor que estúpidamente no dejas salir. Soy tu verdadero ser.
—Y ¡¿Por qué estoy aquí?! ¡¿Qué sitio es este?!— Las manos de Marco comenzaron a temblar incesablemente mientras su mente comenzaba a funcionar de nuevo; buscando respuestas.
—No tiene caso que pienses, puedo verlo y, hasta cierto punto, controlarlo. Recuerda, somos el mismo ser— Interrumpió el individuo con esa siniestra sonrisa suya —Y, contestando tus dudas, esto es tu corazón. ¿Notas la porquería de habitación que me dejas?— Repentinamente el individuo abandonó esa sonrisa de nuevo, y tornó su cara en un semblante más agresivo —¡¿Sabes lo que es vivir aquí?! ¡¿Sabes lo que es ver como alguien arruina su vida, mi vida, y no poder hacer nada?! Estoy harto de estar aquí encerrado, y quieras o no, voy a largarme de aquí.
Ambos sujetos se quedaron congelados por unos segundos, Marco sabía que tenía que decir algo, pero no podía.
—Sé lo que estás pensando; intentas contestarme. No lo hagas, no me interesa— El individuo dio media vuelta, dándole la espalda a Marco —Es momento de que tome las riendas de la situación y momento de que tú te quedes en esta habitación. No por venganza, sino porque es lo mejor para los dos. Por mi cuenta corre que esta habitación será más luminosa que nunca.
"Y por favor no me odies, sólo estoy haciendo lo que creo que es lo mejor, lo prometo— El individuo ahora estaba muy serio, observando fijamente la puerta metálica, la salida.
—Gracias— Dijo Marco mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, pero no dejó escapar ninguna —Y tú sabes que no puedo odiarte, sólo intentas solucionar mis errores. Confío en que lo lograrás.
Marco ya no temía, ahora que sabía que todo era de su creación, le era imposible rechazarlo.
El individuo volvió a dar vuelta, mostrando una nueva sonrisa, ya no siniestra, sino llena de paz y confianza en sí mismo. Se acercó a Marco y le abrazó.
—Te prometo que lograré que seamos un mismo ser de nuevo— Dijo el individuo con tal seguridad que Marco no pudo hacer más que asentir con la cabeza.
El individuo soltó a Marco, camino silenciosamente hasta el otro extremo de la habitación, abrió la puerta y antes de hacer cualquier otra cosa, volteó y dijo:
—No te voy a decepcionar
Entonces, salió.
Marco, que se encontraba en el otro extremo de la habitación, se sentó y comenzó a cantar en voz alta todas esas canciones que tanto le gustan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario