Puedes ser feliz, todo depende de ti, dicen. Pero, ¿en realidad depende de mí? No lo creo.
Soy muy débil como para depender de mí mismo. Ni en el mundo más utópico de mi mente me veo con fuerzas.
Mi poca resistencia me impide avanzar, me estanco, me hundo. Me hundo en una fosa sin fondo, creada por mí mismo, situada por mí mismo. Esa fosa soy yo.
Conforme más me hundo, más me pierdo, más me confundo y más me lastimo. A tal grado de perder todo sentido de espacio o tiempo. Sólo siento malestar, estoy harto.
Estoy harto, tan harto de mí, que ni siquiera puedo verme al espejo. Jamás podré aceptarme. Soy tan débil.
Si mi bienestar depende de mí, estoy jodido.
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