Que el vago recuerdo de su presencia me proteja de su dolorosa ausencia.
Hoy mi mente traicionera decició recordarte, hoy decidí recordarte. Mañana olvidaré olvidarte de nuevo.
Olvidé recordar que siempre te ibas, recordé que olvidé que siempre fallabas. Recordé que siempre me olvidabas, olvidé que al final me recordaste con desprecio.
Olvidé que recordabas a Dios; yo recordaba que te olvidaste de Él.
Recordé tu cara, olvidé que tenías dos.
Me olvidé de tus faltas, pero las cicatrices me recordaron el dolor.
Recuerdo tu presencia para olvidarme de tu ausencia.
Olvidé la lejanía para no recordar la hipocresía.
Al final, recordé una amistad para olvidarme de un amor...
Me sentí muy identificada con ésto. ¡Pinche gente! Que se pudran todos.
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