Hace mucho tiempo, había un huevo muy feliz llamado Asclepiótodo.
Un día, Asclepiótodo decidió salir de caza, así que tomó su katana y salió a cazar.
Se adentró en el bosque, desenvainó su katana y se propuso a cazar un alce.
Rebanó todo a su paso hasta que, repentinamente, cayó y se rompió.
Murió dos días después en el hospital de especialidades de Nueva York a las 20 horas con 37 minutos.
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