domingo, 1 de agosto de 2010

El extraño caso de la homicida de personas sin esperanzas

Esperanza... es el nombre de una mujer de largo vestido, altos tacones, guantes hasta los codos y una larga y lacia cabellera, negra como su vestimenta.
Esperanza es una mujer que no le teme a nada, ni siquiera a la muerte. Vaga por la ciudad buscando gente que la necesite... Gente sin esperanzas.
Dando largas zancadas en la obscuridad de la noche, discreta como el susurro del agua de un río, se acerca a una pobre chica que llora en lo profundo del callejón. Se aproxima a ella, y antes de que cualquiera lo hubiera notado, la chica ya había muerto.
Esperanza sigue su camino, caminando derecho, sigue sin destino exacto. Esperanza es una mujer que no tiene nombre, no tiene pasado, no tiene futuro. Sólo camina derecho, buscando nuevas personas a quien ayudar, es como ella los nombra... "Personas a quien ayudar"
Esperanza... Esperanza es el alias que ella misma se puso, su verdadero nombre ha sido olvidado, su verdadero nombre ya no existe, su verdadero nombre es algo que Esperanza no puede soportar.
Esperanza asesinó a su antiguo ser, para convertirse en lo que hoy en día es, una mujer que ayuda a las personas necesitadas.
Esperanza sigue su camino, hasta que en el parque, ve a una pareja teniendo una gran discusión. Al parecer la mujer engaña a su pareja con otro hombre, qué lástima para el pobre muchacho. Esperanza camina segura hasta el sujeto que llora, Esperanza desea ayudar al sujeto que llora. Se para frente a él, esboza una gran sonrisa y el sujeto está muerto. "El pobre muchacho ya no sufre" piensa Esperanza.
Esperanza no siente culpa, Esperanza no siente remordimiento, sólo se satisface de acabar con la vida de la gente que sufre, de la gente que la necesita, de la gente que carece de ella... que carece de esperanza...
Esperanza camina hacia el horizonte sin ver hacia atrás, camina hacia la obscuridad de la noche.
Cuando sale el sol en la mañana, Esperanza ya no está en las calles, es cuando Esperanza descansa de su trabajo. Cuando sale el sol en la mañana, la policía de desconcierta, no se explica por qué la cantidad de suicidios en la vía pública aumentan, no se explican por qué todos dejan la misma nota:
"No tengo esperanzas... No quiero vivir"

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